EL AYUNTAMIENTO INVIERTE EN BICICLETAS INFANTILES PARA MEJORAR LA SALUD DE LOS NIÑOS

UN PROGRAMA INNOVADOR

hay muchos artículos que indican que los niños, actualmente, están padeciendo muchos problemas a nivel físico derivados de la falta de ejercicio y dietas poco saludables. El ayuntamiento ha activado un programa infantil para construir la autostima de los niños y fortalecer su bienestar emocional a través del fomento de la utilización de bicicletas infantiles para los niños, a partir de los 3 años.

Los responsables del programa aseguran que con el uso habitual de estas bicicletas sin pedales el niño mejora su coordinación a nivel físico, va ganando confianza progresivamente, empieza a desarrollar sentimientos de éxito y mejora su autoestima.

Según el ayuntamiento se realizaron diversos test para comprobar que marca de bicicletas para niños cumplía con los requisitos del programa. La empresa que se va a hacer cargo es Roda Iberia y podéis ver las bicicletas infantiles en www.roda-iberia.es, una empresa catalana muy implicada con la aportación de valores saludables en los niños a través de juguetes. Roda ha suministrado 10 bicicletas infantiles en cada escuela de la ciudad con el objetivo de realizar el programa.

 

Bicicletas infantiles y la salud de los niños

¿OBJETIVOS DEL USO DE BICICLETAS SIN PEDALES?:

  • Inculcar el uso de la bicicleta a una temprana edad: habituando a los niños a usar las bicicletas infantiles como medio de transporte se consigue que desde bien pequeñitos los niños empiecen a familiarizarse con las normas de circulación vial y se inculca el uso de la bicicleta como medio de transporte que deriva en una práctica de circulación saludable y muy respetuosa con el medio ambiente.
  • Mejora de la condición física en los niños: existe una correlación entre la disminución en el caminar y el aumento de la obesidad en los niños, con el programa de las bicicletas sin pedales se le dará al niño una oportunidad de intensa actividad física diaria.
  • Enriquece su estado emocional: ganar confianza y autoestima. Con la práctica de deportes al aire libre los niños consiguen una interacción social con los demás niños. Es una actividad al aire libre que tiene un grado de independencia y baja competitividad que permite interactuar con otro niños de una forma sana e equitativa. Al mismo tiempo la realización de esta práctica infunda sentimiento de diversión, emoción, aventura y autosuficiencia.

Mi opinión:

Personalmente estoy muy contento de que el ayuntamiento promueva este tipo de programas, sabemos que los niños son el futuro de la sociedad y si nuestra meta es mejorar el futuro, no se me ocurre mejor idea que trabajar en la educación de nuestros hijos.

A nuestros hijos les encantan las bicicletas. Para los niños pequeños las bicicletas infantiles es una mezla de juego exploratorio, desplazandose a un distancia razonable de un sitio a otro, y además les aporta una necesaria dosis de ejercicio físico. Es una actividad que les ayuda a equilibrarse y les aporta un grado de independencia nuevo en el que se sienten seguros y autosuficientes.

Muchos maestros que ya han llevado a la práctica este tipo de programas manifiestan que los niños que van a la escuela en bicicleta se muestran más atentos, receptivos y adquieren más habilidades de aprendizaje que otros niños. Existen muchos estudios que demuestran que la aptitud física mejora sustancialmente el rendimiento académico y sin duda las bicicletas infantiles es una de las mejores formas de mantener a nuestros hijos físicamente activos y lejos de enfermedades como son la obesidad y la diabetes.

 

Cómo deberiamos actuar los padres con las primeras bicicletas infantiles de nuestros hijos?

Aunque sabemos que el uso de las bicicletas sin pedales en nuestros hijos es beneficioso, es muy probable que nos mostremos un poco reticentes a este tipo de deportes. Es normal que nos preocupe que nuestros hijos utilicen sus bicicletas infantiles en la calle, donde exiesten miles de riesgos como el tráfico, posibles caidas, etc. Todos los padres somos protectores con nuestros hijos, pero a veces tenemos que superar nuestros miedos en aras de la educación de nuestros hijos.

 

Tenemos que ser conscientes de aportar el máximo valor cualitativo a la educación de nuestros hijos y a la vez garantizar su seguridad lo más meticulosamente posible. Por eso es importante que todas las prácticas que nuestros hijos realicen con sus bicicletas sin pedales estén siempre estrechamente vinculadas a la supervisión de un adulto y que siempre se realicen con los complementos de seguridad básicos como el casco, rodilleras y coderas.

 

 

 

 

 

Creo que es nuestra responsabilidad promover actividades al aire libre, donde nuestros hijos experimenten el entorno natural y las relaciones sociales con otros niños. Actualmente hay muchos niños que se pasan los días viendo la tele, jugando a la consola, viendo canales infantiles en youtube, etc. Son muchos los padres que se sienten en una zona de comfort cuando sus hijos se pasan el día dentro de casa, los padres se sienten más tranquilos y confortables con sus hijos sentados en el sofá que no correteando en la calle de un sitio a otro ante la gran cantidad de eventuales peligros que existen. Pero tenemos que pararnos y valorar si queremos lo mejor para nosotros o para ellos. Yo lo tengo claro!!! … y tu?!!!

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Cresta de Serradets

“Mi guía me enseña una especie de barranco de una escabrosidad espantosa. Este buen montañés, que interiormente no creía que yo pudiera llegar muy lejos, no consideró que valiese la pena indicarme las precauciones que él mismo tomaría para aventurarse en ese paso”

En el verano de 1787 el alsaciano Louis Ramond, llamado de Carbonnières, pirineista histórico y gran divulgador de los rincones secretos de la cordillera, contrató los servicios de un montañés del valle de Gavarnie para buscar los temidos pasos de acceso a la Brecha de Rolando y los glaciares suspendidos en las cumbres de los Marborés, pues tenía intención de “verificar la naturaleza del hielo pirenaico”. Ramond de Carbonnières y su guía local eligieron la ruta de los contrabandistas por los abismos de Sarradets, superando el arriesgado paso de las Échalles, “las escaleras”, para entrar en el desolado valle de Sarradets y descubrir en el filo de la montaña el legendario boquete abierto por el espadazo del guerrero Roldán.

En dos siglos el valle de Gavarnie se ha convertido en la capital del montañismo pirenaico en la vertiente francesa. La belleza de las montañas, los glaciares colgados, las cascadas, los bosques y los hermosos circos excavados por los hielos en la cara norte de la cordillera otorgan a Gavarnie un protagonismo particular, transformando la antigua villa de pastores y contrabandistas en centro de senderismo, escalada, esquí y actividades de alta montaña durante todo el año. La ruta de Sarradets sale de los aparcamientos de la población por la concurrida vereda que lleva al circo de Gavarnie y la Gran Cascada. El desvío del Refugio de Sarradets está después de pasar el Hotel du Cirque, en la entrada del impresionante anfiteatro calcáreo de los Marborés. El sendero deja el camino de la Gran Cascada por la derecha, salta el torrente de Gavarnie por un puente y emprende la subida de las Échelles, unos escalones naturales en el único pasaje de las paredes del circo que no requiere técnicas de escalada. En invierno, en cambio, es un muro de hielo.

La entrada al valle de Sarradets es un balcón fantástico de las enormes gradas calizas del circo de Gavarnie, construidas por el hielo, la roca y el agua. La senda de montaña está bien indicada con hitos de piedras hasta el Refugio de Sarradets, levantado en el aéreo dique del collado de Sarradets, rodeado de crestas y precipicios. La Brecha de Rolando llama la atención en el cresterío de la cordillera, la visita es obligada, entrada del Parque Nacional de Ordesa y paso histórico y legendario en el reino pirenaico.

La vuelta sale del refugio por el sendero que baja al lado del torrente del glaciar del Taillón y continúa el descenso de la enorme artesa glaciar del valle de Pouey Aspé. La vereda principal salta el torrente y faldea la montaña al pie de la cara norte del Taillón hasta el Puerto de Bujaruelo, otra opción para bajar a Gavarnie, aunque un poco más larga, por la Cabaña des Soldats. La ruta recorre el Plateau de Bellevue y llega a Gavarnie por los bosques de Les Entortes.

La vertiente norte del macizo del Vignemale desde las praderas de Gaube es una visión cautivadora, uno de los grandes iconos del pirineísmo secular. Y el paseo por el glaciar de Ossoue una experiencia única en el territorio que conquistó el espíritu del joven Henry Russell a mediados del siglo XIX, el “Señor del Vignemale”, ferviente profeta del montañismo romántico y precursor de las nuevas generaciones de pirineístas que presentaban actitudes desconocidas y vanguardistas frente a los desafíos deportivos de los Montes de Pirene.

Es hora de gozar de la montaña

Hay muchas formas de disfrutar de la montaña. A mí personalmente, me encanta disfruta con salidas en familia y poder pasar con mis hijos el mayor tiempo posible. En esta web podréis encontrar muchas formas de disfrutar de un paseo por la montaña.

El ambiente de la senda es impresionante, rodeada de cascadas, restos de antiguas morrenas, hielos colgados, cumbres que parecen inalcanzables y el estruendo del agua precipitándose por el barranco, un territorio bravo y salvaje que defiende la entrada al mayor resto glaciar de los Pirineos. El sendero llega a las Cuevas de Russell, residencia veraniega del conde montañero, deja la vereda principal, que sigue por el Refugio de Bayssellance y la Hourquette d’Ossoue, y entra en el glaciar de Ossoue. En condiciones severas pueden ser necesarios crampones. La actividad más completa y meritoria recorre la cresta del circo, desde el Pique Longue al Montferrat, con pasos que superan el segundo grado de escalada. En la ladera del Clot de la Hunt hay más habitaciones trogloditas. El descenso sale del hombro del Montferrat, recorre la gran pala del glaciar y baja por el mismo camino de subida.

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Sigo con mis días de lectura

Sugerencias para leer

En la playa disfruto mucho, pero no me parece el mejor sitio para leer. ¡Me resulta difícil concentrarme!. En un tren, por ejemplo, me gusta más. Pero claro que aprovecho las vacaciones para leer! Todo lo que puedo porque tengo un hijo de diez años y hacemos muchas actividades al aire libre.

Hay libros que me gusta leer cuando me voy a acostar, porque inducen con más facilidad al sueño o t einvitan a obviar la reflexión reflexión. Otros, filosóficos o científicos, me gustan más a media tarde o antes de hacer la cena… Aunque he de decir que realmente leo varios al mismo tiempo y escojo uno u otro en función de mi estado anímico. Pero cuando me paro a pensar detenidamente me doy cuenta de que bastante relacionados. Como los que he traído hoy: hablan de lo dierto y lo falso».

  • ‘Piscinas vacías’, de Laura Ferrero. Enfocado en los sentimientos. Son cuentos cortitos que hacen reflexionar en relación a la pérdida, amores difíciles, con cosas que podrían haber sucedido pero que finalmente no cuajaron… No me suele gustar el relato corto, pero este me ha fascinado.
  • ‘El valle asesino’, de Frank Westerman. «De aventuras, ideal para leer en primavera. Está basado en unos hechos que sucedieron  en Camerún en 1986: de repente, un lago que está en el cráter de un volcán mata a todas los aldeanos y animales alrededor. Es todo realidad, pero está contado como si fuera una novela de ficción. Al autor le encanta cómo se crean los mitos».
  • El cuento de la criada’, de Margaret Atwood. «Lo tengo en la recámara. Tengo muchas ganas de leerlo. Además, ahora han hecho una adaptación del libro para una serie de la HBO. Transcurre bajo un halo de suspense porque se escribió en los años ochenta y lo que cuenta parece más factible hoy. Versa sobre la manipulación política de la verdad, con el interés macabro de vigilarnos…».
  • ‘Verdad y mentira en la política’, de Hannah Arendt. «Recientemente Fernando Savater recomendó este libro y me lo compré. Es un clásico sobre un tema muy de actualidad: la verdad, la posverdad».
  • ‘Words in air’, de Elizabeth Bishop y Robert Lowell. «Me encanta el género epistolar. Estaá recién publicado. Son las cartas entre Elizabeth Bishop y Robert Lowell, dos poetas estadounidenses de la misma generación»

 

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